Momento de dormir
No entiendo porqué no puedo dormir en casa. Ya llevo mucho tiempo así. Paso las noches en vela dando vueltas sin conciliar el sueño ni descansar completamente. La verdad, he probado de todo para poderlo hacer pero sólo con una cosa lo he logrado.

Encarrete
StoryVille - Bogotá
04-Nov-2011 20:39
Mientras hago esta fila para comprar el boleto para entrar a una película puedo hacer mi confesión: “Ir a las salas de cine es mi mejor somnífero”. Intenté inicialmente con pastillas pero ninguna de ellas causó el efecto esperado. Algunos amigos decían que el café les ayudaba a dormir y probé, sin éxito. Tomé infusiones recomendadas, recetadas, investigadas; que no causaron en mi cuerpo el sueño deseado. Hasta un día que (la verdad no recuerdo mucho de él) salí con unos amigos a ver una película y desde que ésta inició estuve profundamente dormido sentado en esa silla hasta cuando empezaron los créditos que estaba despertando totalmente descansado como si hubieran sido muchas más horas de sueño. Mis amigos comentaban que no les había gustado la cinta y que hubieran preferido gastar ese dinero en otras cosas pero yo no los escuchaba la verdad. Uno de ellos hablaba que tenía muy buenos efectos y que eso pagaba su entrada, mientras los demás aprobaban y desaprobaban moviendo sus cabezas y en silencio. Por mi parte los escuchaba sin entender de escenas ni de momentos ni de actores ni de actrices. La verdad había ido sin tener mucha información del filme del que acabábamos de salir. Mi cabeza daba vueltas preguntándose si por fin había encontrado la revelación, la tan anhelada respuesta buscada. Lo dejé así por ese día puesto que seguíamos en grupo a escuchar un poco de música y tomar algunas cervezas, pero pensando en intentar la experiencia el día siguiente.
Esa noche transcurrió igual: de nuevo la falta de sueño y además en mi cabeza la ansiedad de ir al otro día a un teatro a ver una película y probar la teoría. Ese día transcurrió lento, pasó sin entusiasmo porque solo tenía una idea en al cabeza: Probar a dormir de nuevo en un cine. Al momento de entrar seguía la ansiedad latente y me senté tratando de parecer tranquilo en la mullida silla y esperé a que se apagaran las luces. De nuevo ocurrió y desperté apenas mostraban los créditos y unos segundos antes que la luz invadiera de nuevo la sala. Descanso total.
Creía antes que era culpa de la cama y había intentado ir a hoteles: baratos, caros, más o menos; pero no lo había logrado. La sala de cine actuaba como un soporífero. Quizás sea su silencio o su calma (aunque igual puedo dormir en películas de acción cargadas de efectos especiales y colosales guerras); quizás puede ser el hecho de sentirme rodeado por personas en un casi total mutismo (aunque tampoco me despiertan los gritos cuando estamos viendo terror, por ejemplo). Antes poco iba a cine, incluso ni me acercaba para ir a una película, siempre las veía en casa sentado en el sofá y dando pausa y continuar para ir a la cocina por algún bocadillo o para dirigirme al baño. (Aún sigo con esa costumbre porque es la única forma que puedo ver la película sin dormir.) Si contara a alguien podría decirme que es un descanso muy caro, pero he intentado alivianar eso comprando todas las tarjetas de suscripción que se ofrecen.
Eso sí, evito ir acompañado para no tener que dar explicaciones ni tampoco dar alguna opinión al finalizar. Pero siempre antes de entrar hay un momento en el que estoy inquieto dudando en esa entrada y en que pueda perderse ese momento casi mágico para mi organismo.
Aquí voy, veo que llegó el momento de volverlo a intentar, los concurrentes están entrando a la sala y debo seguir tras de ellos.

Doy mi apoyo a la Marcha Estudiantil.
No estoy a favor de la reforma a la Ley de Educación
26-Oct-2011 19:45
Calle 45 con Avenida Caracas - Bogotá
Bh.
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Saludo
Hola. No estoy acostumbrado a estas cosas. ¿Qué sigue? ¿Nos abrazamos?, beso ¿en la mejilla?, ¿apretón de manos?, o ¿solo nos miramos a los ojos a un metro de distancia y alzamos nuestras cabezas?

Señal al Cielo
Bogotá :: 9-Jun-2011 9:49
Bh.
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Un momento de lectura y de recuerdo
Tomé un baño de agua caliente antes de empezar a escribir.
Esa mañana quería comer una tortilla para mi desayuno. Al darme cuenta de que los huevos que tenía en mi alacena se habían quebrado –quizá mientras los transportaba del supermercado a casa- y no estaban en un estado en qué pudieran usarse, decidí ir a la tienda frente a mi residencia a comprar algunos para poder preparar esa comida.
Mientras escogía algunas cosas (y los susodichos huevos), la señora que atiende me preguntó porqué no había recogido la revista que me llegaba todos los meses, que ella creía que yo estaba enterado de que estaba allí desde la semana pasada.
Sonreí diciéndole que no tenía idea que ya había llegado. La recibí y la miré: “El Malpensante” número 120 de junio de 2011. Pagué las compras y cuando iba saliendo recordé que sobre el mostrador quedaba la revista y volví a recogerla mientras me miraban con una sonrisa y con una cara que reflejaba que en ese mismo momento iban a llamarme para decirme sobre mi olvido.
Volví al apartamento; preparé mi desayuno y lo comí; saqué la revista de su envoltorio para leerla mientras tomaba un té recién preparado que tenía a mi lado. Empecé a ojearla y a hojearla buscando un tema para leer. Revisé algunos artículos mientras bebía y, súbitamente, me detuve en una foto de una maniobra circense que miré detenidamente. Seguí mirando las fotos del artículo que me gustaban una a una y leyendo sus pies de foto y revisándolas con calma mientras tomaba ese líquido caliente a mi lado y evitar que enfriara.
Miré la última fotografía de unas mujeres reunidas que terminaban su función y por casualidad tropezaron mis ojos con el nombre del autor del artículo: “Marcela Barrios Hernández”. Mi memoria se disparó ene se momento. Volvió inmediatamente al día anterior: Una conferencia a la que había llegado con ansiedad y que a la mitad me había aburrido y que luego de ella había llegado a revisar redes sociales para salir de ese letargo en el que me encontraba.
Miraba fotos y noticias de amigos sin realmente prestar mucha atención y la había visto a ella. En una publicación de una Milonga de esas de la 'epoca de universidad, ella había puesto su visto bueno de gusto. Marcela y su foto actual con un lindo sombrero que casi tapa sus abiertos ojos que miraban fijamente la cámara, mientras su boca, inexpresiva, mostraba un par de dientes. Mi memoria siguió saltando y llegó a la época de la universidad y los amigos universitarios, ese entorno cercano.

Alexandra Moldován y Sylvaine Charrier
de Crepúsculo de un circo gitano
© Marcela Barrios Hernández
Ávido volví a la primera página del artículo y leí de nuevo su título: “Crepúsculo de un circo gitano”, pasé la página y miré de nuevo la foto del hombre de rostro tranquilo con una desenfocada carpa de circo al fondo y me enfrasqué en las letras que una seguida de otra se presentaban ante mí.
Mientras leía, mi mente giraba en torno a imágenes de películas o dibujos en libros de un hombre en la calle recibiendo monedas mientras hacía algún tipo de espectáculo, con un corrillo a su alrededor y un animal haciendo algunas pericias. Vinieron imágenes de circos visitados en la niñez. De acrobacias y pericias.
Sentí tristeza ante lo que presentaba en sus páginas el escrito. Una problemática y un olvido. Una historia de un grupo relegado y perseguido. Un grupo que proporciona alegrías y entretenimiento a otros. De caminos recorridos.
Sentí alegría por leer ese estilo que tanto me gusta. De recordar porqué llegué a estudiar periodismo. De ver fotos lindas. De saber que ese autor era alguien cercano y querido.
Muchas cosas encontradas en un mismo momento. Y decidí escribir: Algo corto y de agradecimiento a Marcela; algo de desahogo quizá; algo para recomendar este escrito para que pueda llegar a otros; algo que expresara todas esas cosas juntas alrededor de un texto.
Mi bebida había acabado. E igual la función en el artículo. Mejor tomar una ducha antes de iniciar.
El Malpensante.com - Crepúsculo de un circo gitano http://bit.ly/mfFUK3

Tarde Bogotana
23-Jun-2011 18:12
Bh.
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Mirar atrás
Hoy una sonrisa se dibujó en mis labios al mirar el remitente de un correo electrónico recibido. Y me hizo recordar cosas que habían quedado atrás en una memoria que cada día parece resistirse a trabajar.
Estas son notas que tenía en una libreta esperando ser publicadas, y que pasaba el tiempo sin encontrar el cuándo; son cortas y sin enlace, palabras al azar podrían llamarse.
Hoy lo hago porque me llamaron egoísta en ese correo por no difundir, además el tiempo pasa sin dar espera.
El correo es de un amigo, de Francisco Saldarriaga. Un saludo desde estos lares.
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¿Paranoia? No sé si llamarlo de esta forma a esta sensación permanente que tengo de que me están vigilando.
De que cada paso que doy hay alguien mirándolo.
Incluso lo siento en el baño de mi apartamento.
No creo que esté loco, pero...
(30/08/2009)
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Igual, lo único que podía decirme para consolarme es que siempre hay posibilidad de cambio, y eso sólo podría responderlo con un suspiro.
(08/10/2009)
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¿Para qué aprender a narrar cuentos si ellos se escriben solos? Los personajes (y las personas) siempre hablan por si mismos.
(23/02/2010)
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"Pensé que iba a ser de otra manera." Suspiró. Luego, saltó.
(28/06/2010)
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Tres (o Divagar)
Podría decir que soy el hombre más solo sobre la tierra, pero sería mentirme ya que siempre habrán otros en peores condiciones. Podría decir que soy el más triste y sería igual. Lo único que podría decir para consolarme es que siempre hay posibilidad de cambio, y eso sólo puede responderse con un suspiro.
(8-Oct-2009)
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La torre inconclusa
(25-Jul-2009)
Conocà a un hombre que me dijo: "Esa historia de la Torre de Babel no es como la cuentan." Lo miré. "Sobran Dios y sus acciones".
Estaba intrigado y él continuó: "Los hombres querÃan remontar las alturas y un grupo de ellos decidió hacer la torre. Pero para esta tarea se necesitaba de mucho apoyo y se permitió que cada hombre que quisiera pusiera una piedra para la construcción.
"Las bases fueron sólidas porque fueron diseñadas por el primer grupo de hombres y se dieron unas reglas básicas para permitir a cada uno agregar su roca.
"Hubo hombres sabios que conocÃan el arte de construir y añadieron buenas rocas, sólidas y firmes. Y otros, aprendices, que las pusieron de menor tamaño.
"Otros que, pudiendo hacerlo, no preguntaron si su roca era la adecuada.
"Otros de rocas muy buenas y muy bien puestas, que el daño de otros logró que en las noches fueran manipuladas y pulidas por otras personas.
"El proceso lo dirigÃan los primeros hombres, pero no podÃan estar en todos lados vigilantes y confiaban de todos los constructores.
"Cuando la torre iba bastante alta pasó lo esperado por otros desde el inicio; en el punto que se encontraban, seguir era peligroso y la construcción podrÃa caer y matar a quienes en ella participaban.
"Se decidió abandonarla.
"El tiempo la hizo desaparecer."
Quien hablaba se quedó en silencio.
Me retiré a buscar un vaso de agua, necesitaba quitarme el mal sabor de la boca.
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Dos (o Reflexión)
Me he dado cuenta que no sé nada (creo que siempre lo he sabido). Todo lo que respondo suelen ser retazos de frases oÃdas en conversaciones, que armo como un rompecabezas en el que manipulo las fichas para que cacen sin problemas. ¿Seré un sabio? ¿Seré un necio? Puedo decirme muchas otras cosas o hacerme parecer como un tonto o un simple aprendiz. Al final debo parecer estar en el nivel del entorno en que me muevo; no sé si mintiendo, rehaciendo o sólo repitiendo lo que alguien ya me ha dicho.
(15-feb-2009)
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Conclusión
- Y eso es lo que ha ocurrido en este tiempo que no nos hemos visto. - Terminó de decir antes de dar un suspiro.
Su amigo lo miró como si esperara que siguiera, como si esperara que dijera más y sin tener una respuesta que darle. Lo miró con ojos vacÃos porque lo habÃa tomado por sorpresa la terminación en ese punto. Lo habÃa escuchado tranquilamente y habÃa sido el hombro donde llorar, pero no sabÃa que respuesta dar y no sabÃa qué decir.
Sólo fue un momento de silencio.
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